Los riesgos de no cerrar una cuenta

| 25 octubre, 2011 | 0 Comentarios

Muchas veces por olvido, cambio de domicilio, separación o por otras múltiples causas se puede dejar abandonada una cuenta, y en muchas ocasiones los titulares consideran que por el hecho de no tener saldo o porque no se haya utilizado por un extenso período de tiempo, la cuenta ya fue cancelada.

Por más que una cuenta no tenga saldo y no se realicen operaciones  durante un periodo de tiempo prolongado, las cuentas que no son cerradas por pedido expreso a la entidad pueden traer varias complicaciones ya que la entidad no la considera cancelada.

Para cancelar la cuenta deberá acercarse a la entidad o por medio de carta certificada manifestando su voluntad de cerrar la cuenta, y de esta forma prevenir que haya cargos de comisiones bancarias, se debe tener presente que en el momento de cerrar se debe hacer entrega de los talonarios de cheques que aún disponga y de las tarjetas bancarias que están asociadas a la respectiva cuenta, se debe ser en extremo cuidadoso en este punto porque en caso de utilizar   un cheque podría ser responsable de uso fraudulento de los mismos.

Tampoco se debe pasar por alto que se deben abonar los cheques que hayan sido emitidos y aun no presentados al cobro como así las facturas de las tarjetas, recibos domiciliados y avisar a las compañías de luz, agua, Internet, etc. del cambio.

En ocasiones el contrato de la cuenta prevé que se debe dejar un saldo en la cuenta para afrontar gastos del cierre de la cuenta, por lo que es recomendable corroborar esto en el contrato para ver si fueron estipulados, caso de no estar expresamente incluidos estos costes no serían razonables.

Se debe prestar especial atención en el caso que la cuenta sea conjunta de titularidad indistinta, ya que ni el divorcio, ni la separación, provocan el cierre de la misma. En este caso cualquier titular ordenar el cierre de la cuenta.

En estas cuentas conjuntas de titularidad indistinta si se produce el deceso de uno de los cotitulares, el otro continúa teniendo disponibilidad de los fondos de la cuenta, aunque  debe reintegrar a los herederos del difunto la parte del saldo existente en el día del fallecimiento que correspondía al titular fallecido.

Si es la entidad realiza un cambio de sucursal u oficina, la cuenta puede cancelarse y abrirse de nuevo, o simplemente mantenerse pero cambiando los datos de la sucursal, de acuerdo a la decisión que haya tomado la institución al respecto. En caso de apertura de cuenta en un banco o caja competidor, no implica necesariamente que se cancele la cuenta que tenga en la entidad anterior. Podrá cancelarla o mantenerla pero, en cualquier caso, cada cuenta de cada entidad se administrará de forma completamente independiente.

Si se produce el fallecimiento del titular las cuentas a su nombre se bloquean, aunque en estos casos la entidad financiera puede dejar un monto determinado disponible para los gastos que tenga la cuenta y su cancelación no se producirá hasta que se regule la sucesión de los herederos del titular.

Si el que decide el cierre de la cuenta es la entidad financiera  deberá comunicárselo con tiempo para que pueda tomar los recaudos para seguir operando y no le ocasione problemas.

En determinados contratos puede estar estipulado que al no tener movimientos por  un lapso de tiempo determinado (12 meses, 18 meses, etc.) se produzca el cierre automático de una cuenta.

En muchos casos, pasados tres años sin registro de ninguna gestión, hacen que la cuenta sea incorporada por los bancos o cajas en listas especiales de clientes, a las que aplican distintas comisiones respecto de las cuentas con movimientos periódicos, que puede provocar que en muchos casos quede el saldo de la cuenta en cero o incluso en números rojos.

La pregunta que muchos se formulan es si es lícito el cobro de comisiones de mantenimiento de cuentas que pertenecen a personas que no recordaban que las tenían.

Los Bancos y Cajas tienen derecho a cobrar lo que el servicio que brinda, y son libres de establecer las comisiones para los productos financieros que ofrecen.

Cabe aclarar que en la mayoría de los casos los bancos no acostumbran a presionar a los clientes para que abonen los gastos derivados de una cuenta abandonada y que poseía poco saldo cuando empezó a no registrar movimientos en la entidad.

Qué sucede con las cuentas abandonadas?

De acuerdo al Real Decreto Ley 01/1928 se estableció que las cuentas que no registren movimientos durante el lapso de 20 años se la puede calificar de “cuenta corriente abandonada”  y si el titular o depositante no ha ejercido su derecho de propiedad sobre ellos, esos bienes pasan a ser posesión del Estado

Pero para que esto suceda  y el dinero de estas cuentas abandonadas pase al Estado, las entidades financieras deben cumplir con los requisitos que detalla la norma.

Primero bancos y cajas están obligados a reconfirmar que tienen en sus bases de clientes cuentas abandonadas y publicar en el Boletín Oficial del Estado (BOE) y en algún periódico de tirada nacional un llamado a titulares o herederos de estas cuentas, para  que los titulares o sus conocidos o familiares tomen conocimiento que tienen una cuenta bancaria abandonada y que pueden reclamar el dinero que les corresponde.

En los anuncios, las entidades deben publicar el nombre o razón social del titular (en supuesto que sean cuentas a nombre de personas jurídicas), los beneficiarios si los hubiera, la localidad en la que se constituyó la cuenta y el nombre de la entidad.

Así, titulares y herederos tendrán  un año para realizar el reclamo a partir de la fecha de la publicación de los llamados en el BOE y periódicos. Transcurrido el año  las delegaciones de Hacienda correspondientes deberán verificar que son bienes abandonados y de ser así, las entidades tendrán 15 días para ingresar el importe correspondiente en el Tesoro Público.

Tags: , , , , , ,

Categoría: Guía del Usuario

Deja un comentario